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Cómo combinar tipos de pasta y salsa


Hoy en día encontramos una gran variedad de formas y texturas de pasta. Además del aspecto visual, cada forma y textura aportan unas propiedades únicas con las que combinar un tipo u otro de salsa. Veamos algunos ejemplos:

La pasta larga, tipo espaguetis o tallarines, es ideal para acompañar con un tipo de salsa cremosa, sin apenas tropezones: una salsa napolitana, un pesto, "alioglio"...



La pasta estriada o en forma de tubo, como los macarrones y similar, es perfecta para acompañar de una salsa más contundente, con trozos de alimentos: una salsa boloñesa, una carbonara... porque permite que se coja bien la salsa en cada bocado.



Todas las pastas rellenas, tortellini, ravioli, agnolotti,… se aconseja siempre combinarlas con una salsa de sabor suave para no enmascarar el gusto del relleno. Por ejemplo, una salsa con mantequilla y queso, o incluso un chorrito de un buen aceite con un poco de parmesano rallado puede ser una buena opción, según el relleno de la pasta.


Para salsas tipo guisos, es decir un estofado o un potaje, las formas grandes como las conchas, son ideales. También lo son la pasta pequeña, como los fideos, de hecho se llevan utilizando en las sopas desde hace muchos años.

Luego encontramos otro tipo de pasta, como las placas de lasaña, canelones o paccheri que nos permiten utilizar cualquier tipo de relleno, por lo que es muy versátil. Normalmente se trata de un relleno que tenga una textura algo densa, como una mezcla de carne picada, atún,...

Si combinamos la pasta con la salsa adecuada, evitaremos que se nos quede en el fondo toda la salsa, ya que la forma de la pasta nos habrá ayudado a recogerla durante la degustación del plato. Además tenemos tanta variedad donde escoger que podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad y disfrutar de un exquisito plato.

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